¿Se han preguntado alguna vez que tan molesto es un mosquito?. Yo sí, puedo saber que un moquito te merodea, molesta en la noche con su aleteo e incluso te deja una picadura para que lo recuerdes por varios días. Así mismo era mi vecino, creo que no hay nada peor que tu peor enemigo se convierta en tu vecino.
_Todo partió cuando iba al colegio y como todo niño tenía mi enemigo, a este enemigo le decíamos “pollo”, supuestamente tenía cara de este plumífero. Esa forma de caminar, era como si revoloteara por toda la sala y cuando llegaba donde estaba yo empezaba a picotear. Era la persona más molesta, me hacía sentir pésimo, lo único que quería era irme a casa a descansar del colegio y sobretodo del molesto “pollo”.
_Cuando llegaron las vacaciones de verano, sentía que todo iba a ser perfecto, me había cambiado de ese horrible colegio llamado “San Jorge”, en ese lugar sentía que no aprendía nada, aunque me daba pena despedirme de mis amigos, ya que no los volvería a ver, pero de lo que estaba seguro es que nunca más, volvería a ver al “pollo”.
_ A los primeros días de enero, ví que mis vecinos se iban y en ese mismo momento, mi Mamá me contó que vendrían nuevos vecinos y que sería alguien de mi antiguo colegio, ella incluso ya sabía quiénes eran. Yo estaba entusiasmado casi todos mis compañeros me caían muy bien y así, no perdería la comunicación con mi antiguo colegio, lo encontraba perfecto. Pero cuando veo el auto, la mamá, el papá, el pollo y sus hermanos casi me caigo de espalda, sentía algo en el estomago y no eran precisamente mariposas, eran piedras con lagartijas, un pesar y disgusto.
_En el momento en que llegaron mis nuevos vecinos lo primero que hice fue saludar sínicamente al pollo y su familia, sentí que ellos estaban enamorados de la casa, que por cierto era exactamente igual a la mía. En algunas horas arreglaron las cosas al interior de la casa y mi nuevo vecino y enemigo del alma, llegó a verme como si lo del colegio nunca hubiera pasado, el venía con la disposición de ser amigos, pero mi desconfianza era mayor a la amistad. Fuí a su casa, estaba su mamá ordenando, montando las tasas, vasos, los platos en la alacena. Este hogar olía a casa nueva, el piso absolutamente limpio y al medio del hogar un tremendo televisor, pensé que tan diferente es esta casa a la mía, a pesar de que tenían la misma cantidad de espacio la distribución de los muebles la hacía diferente.
En esa tarde conocí al pollo, el molesto mosquito. En cierto punto el mosquito lo habíamos matado y ahora simplemente era Cristian Sepúlveda, el conocido de la casa de al lado.
Pablo Riquelme Adams
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